Carta a la hermana que viaja

 Karin, buenos días:

Previamente quisiera contarte algo a modo de confesión.

Un día que llegué a casa, desde Tacna, le traje a Arturo una mochilita de piezas armables tipo

Lego. Él se lo puso a la espalda y se dirigió hacia la puerta diciendo, con su lenguaje de niño,

"adiós, me voy con Cruz del Sur". El simple hecho de imaginarme que algún día ese tipo de

despedida sería cierta me hizo lagrimar, y por cosas del destino, ahora lo tengo junto a mí.

Siempre que iniciaba un viaje, aun cuando éste fuera corto, y muy en el fondo de mí, las

despedidas me generaban un sabor agridulce. Ese contraste de sensaciones hacía que yo buscara

motivos para evitarlas, sobre todo con aquellas personas significativas.

Agrio, porque no me agradan las separaciones.

Dulce, porque sí me agrada conocer "nuevas experiencias de vida".

Experiencias inevitables de la vida que combinan sensaciones de pérdida o nostalgia con

emociones positivas.

Una de mis cábalas que instintivamente usaba cuando debía viajar fuera de casa, era el siguiente,

"en lo posible esquivaba despedirme de las personas más significativas para mí", porque me

inducirían al llanto e interiormente me decía; "ya que no me despedí, eso significa que regresaré

sano y salvo para encontrarnos otra vez" y me iba tranquilo.

Las circunstancias de la vida, hoy, involuntariamente no me permitieron despedirme de ustedes.

Acorde a mi cábala eso significa que aún nos cruzaremos en la vida.

La última vez que conversamos unos buenos minutos, dijimos que uno no trae hijos al mundo para

que sufran ni se pierdan, como padres haremos de todo para que eso no suceda, sin embargo y

desde mi perspectiva (con todo lo que me está pasando), creo que compartes ese criterio y me

permito recordarte algunos consejos:

1. Aunque te parezca una paradoja (contradictorio) deja que las niñas tropiecen y caigan,

metafóricamente hablando, deja que cometan errores, no busques la perfección. Mientras estés a

su lado las podrás levantar fácilmente y lo mejor, aprenderán. Ambas tienen un buen criterio

propio y son muy inteligentes.

2. Dice un refrán: "El adulto que no juega ha perdido el niño que lleva dentro, por ende, le costará

ser feliz". Entonces, intenta que aflore tu niña interior y juega con Marian Gaela y con Sofía

Isabella, al menos por breves minutos cada día, "HAZ EL ESFUERZO". Con sólo eso lograrás tres

cosas importantes;

(1) Felicidad y/o alegría en las niñas.

(2) Irás fortaleciendo el vínculo madre-hija, poco a poco, y

(3) Sobre todo, la confianza de ellas para contigo.

Las dificultades y los errores que cometan se irán incrementando con el paso del tiempo, y con

sólo esas (3) cosas, ellas correrán a buscarte y pedirte ayuda y las apoyarás.

3. Finalmente, hallaste y elegiste como pareja para toda la vida a Ramón. Haz todo tu esfuerzo

para que así sea; "PARA TODA LA VIDA". No lo conozco a plenitud, sin embargo, la psicología que habita dentro de mí me permite intuir que él es un buen muchacho, tendrá sus defectos (como

todos), pero estoy seguro que también tiene virtudes. Conversen, pónganse de acuerdo en las

cosas que afecten a ustedes 4 y "NUNCA, PERO NUNCA, SE SEPAREN", aunque tarde ahora

entiendo que eso afecta de modo muy grave a los hijos.

El perdón sana el corazón y un corazón sano cambia la perspectiva de la vida e influye en los

demás. Cuídate, cuida de los tuyos y saludos a la familia (búscalas).

Tengan un buen viaje y mejor aún encuentren una buena estadía, sé lo bueno que será esto para ti

y los tuyos. Eres fuerte y valiente, siempre lo fuiste. Sé muy feliz ...

Hasta pronto.

René

Ventanilla, 18/08/2026





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