Carta a la hermana que viaja

 Karin, buenos días:

Previamente quisiera contarte algo a modo de confesión.

Un día que llegué a casa, desde Tacna, le traje a Arturo una mochilita de piezas armables tipo

Lego. Él se lo puso a la espalda y se dirigió hacia la puerta diciendo, con su lenguaje de niño,

"adiós, me voy con Cruz del Sur". El simple hecho de imaginarme que algún día ese tipo de

despedida sería cierta me hizo lagrimar, y por cosas del destino, ahora lo tengo junto a mí.

Siempre que iniciaba un viaje, aun cuando éste fuera corto, y muy en el fondo de mí, las

despedidas me generaban un sabor agridulce. Ese contraste de sensaciones hacía que yo buscara

motivos para evitarlas, sobre todo con aquellas personas significativas.

Agrio, porque no me agradan las separaciones.

Dulce, porque sí me agrada conocer "nuevas experiencias de vida".

Experiencias inevitables de la vida que combinan sensaciones de pérdida o nostalgia con

emociones positivas.

Una de mis cábalas que instintivamente usaba cuando debía viajar fuera de casa, era el siguiente,

"en lo posible esquivaba despedirme de las personas más significativas para mí", porque me

inducirían al llanto e interiormente me decía; "ya que no me despedí, eso significa que regresaré

sano y salvo para encontrarnos otra vez" y me iba tranquilo.

Las circunstancias de la vida, hoy, involuntariamente no me permitieron despedirme de ustedes.

Acorde a mi cábala eso significa que aún nos cruzaremos en la vida.

La última vez que conversamos unos buenos minutos, dijimos que uno no trae hijos al mundo para

que sufran ni se pierdan, como padres haremos de todo para que eso no suceda, sin embargo y

desde mi perspectiva (con todo lo que me está pasando), creo que compartes ese criterio y me

permito recordarte algunos consejos:

1. Aunque te parezca una paradoja (contradictorio) deja que las niñas tropiecen y caigan,

metafóricamente hablando, deja que cometan errores, no busques la perfección. Mientras estés a

su lado las podrás levantar fácilmente y lo mejor, aprenderán. Ambas tienen un buen criterio

propio y son muy inteligentes.

2. Dice un refrán: "El adulto que no juega ha perdido el niño que lleva dentro, por ende, le costará

ser feliz". Entonces, intenta que aflore tu niña interior y juega con Marian Gaela y con Sofía

Isabella, al menos por breves minutos cada día, "HAZ EL ESFUERZO". Con sólo eso lograrás tres

cosas importantes;

(1) Felicidad y/o alegría en las niñas.

(2) Irás fortaleciendo el vínculo madre-hija, poco a poco, y

(3) Sobre todo, la confianza de ellas para contigo.

Las dificultades y los errores que cometan se irán incrementando con el paso del tiempo, y con

sólo esas (3) cosas, ellas correrán a buscarte y pedirte ayuda y las apoyarás.

3. Finalmente, hallaste y elegiste como pareja para toda la vida a Ramón. Haz todo tu esfuerzo

para que así sea; "PARA TODA LA VIDA". No lo conozco a plenitud, sin embargo, la psicología que habita dentro de mí me permite intuir que él es un buen muchacho, tendrá sus defectos (como

todos), pero estoy seguro que también tiene virtudes. Conversen, pónganse de acuerdo en las

cosas que afecten a ustedes 4 y "NUNCA, PERO NUNCA, SE SEPAREN", aunque tarde ahora

entiendo que eso afecta de modo muy grave a los hijos.

El perdón sana el corazón y un corazón sano cambia la perspectiva de la vida e influye en los

demás. Cuídate, cuida de los tuyos y saludos a la familia (búscalas).

Tengan un buen viaje y mejor aún encuentren una buena estadía, sé lo bueno que será esto para ti

y los tuyos. Eres fuerte y valiente, siempre lo fuiste. Sé muy feliz ...

Hasta pronto.

René

Ventanilla, 18/08/2026





La compañía personal

 Este texto, brutalmente honesto, la escribió Sylvia Plath con 17 años, en una carta dirigida a un amigo (enero 1970).

Líneas antes: "Es un alivio encontrar a alguien con quien hablar sobre la vida. Creo que la compañía espiritual, en un mundo tan superficial, es muy necesaria".

"Pero hay algo que invade el interior de nuestra mente y alma cada día. En todas las casas hay una radio. Es cierto, nos mantiene en contacto con el mundo, pero, hay muchísima drama inútil y de sus ondas emana música mediocre que hipnotiza a todos aquellos que son demasiados vagos como ara pensar por sí mismos.

¡Y la TV! Tener una TV se ha convertido en el objetivo de, incluso, las familias más pobres; sentarse frente a una pantalla yver los vodeviles ordinarios, el baseball y el fútbol, que tan de moda están en el país.



Es tan fácil acallar el pensamiento.

Es tan fácil ser arrullado a un estado de ensoñación, semiinconsciente, por este entretenimiento que anestesia nuestra inteligencia creativa.

Prefiero, cien veces más, leer un libro o crear imágenes en mi mente, que dejar que otras personas piensen por mí. Creo que todo el mundo debería pensar o imaginar por sí mismo.




¿Para qué vivir si no somos más que un eco y un reflejo?

La supremacía de la vida

La supremacía de la vida

Como seres humanos alcanzaremos el límite de la vida por diferentes razones, en momentos diferentes, cuando tamos plena conciencia de que podemos morir, pues si no posees los medios (fortaleza biológica y psicológica previas, conocimiento previo, asistencia a tiempo, economía y por sobre todo el apoyo del ser amado) podemos morir.

Este virus es mortal, es invisible, es muy contagioso, “un simple descuido” o tal vez dos, me pusieron en ése límite y creo saber cuáles fueron.

No, no es drama, no es exageración, es real está sucediendo en el mundo y algunos no toman plena conciencia como sociedad, la potencial capacidad de infección por conductas irresponsables, o por un simple descuido, contra nosotros mismo y contra nuestro entorno directo. “Estar en casa, no es estar encerrados, es estar a salvo” y si añadimos la higiene, los cuidados y “el no bajar la guardia”, es bastante probable que se pueda sortear la muerte, en fin, por lo menos seamos responsables con uno mismo.

Nuestro cuerpo es una creación divina, interna, silenciosa y con ayuda está, literalmente, batallando para auto protegerse y alcanzar la inmunidad al mal que lo aqueja, cuidémoslo.

Nuestra forma de vivir cambió definitivamente para siempre, por lo menos la mía, mi contexto, mi perspectiva y mi prospectiva de vida cambiará en adelante.

En el límite de vida solo tienes dos opciones, la muerte o la vida y en ése preciso momento aparece clarísimo la supremacía de la vida, aun con lo mínimo necesario para lograrlo.

Siempre creí en la sencillez en la forma de vivir.

A algunos el cambio nos durará más que a otros, independiente de ello, significa un punto de inflexión en la trayectoria de cada una de nuestras vidas y que en definitiva cambiará el curso de nuestra historia. Tú decides, ya lo hice.

 

REF

Agosto 2020 

Una breve retrospectiva de nuestra historia socio-política

 

Solo pretendo evitar que se acentúe más, y muy fuerte aún, la brecha entre nosotros mismos.

Va a costar lograr consensos y unidad como país por dos aspectos fundamentales; primero, cada uno tenemos raciocinios diferentes, segundo, nuestra clase política es mediocre.

Todos, y cada uno a la vez, tenemos nuestra propia estructura de conocimientos formada desde muy temprana edad, en condición de adultos nuestra perspectiva de vida en común es diferente, nuestra ulterior estructura de conocimientos logrará, en consecuencia, nuestro actuar, nuestro hablar, nuestras decisiones.

Nuestra clase política se ha formado en base a intereses subalternos, salvo escasas excepciones, lo típico es el agrupamiento de personas, cada periodo electoral, coadyuvado con la existencia de una crisis social y/o política. Es mediocre porque no hay formación partidaria, lo que existe es un remedo que intenta cumplir con lo mínimo requerido, no hay renovación formal de cuadros, ¿ellos serían lo mismo si no existieran normas que intentaran orientar su conducta?, la respuesta es obvia, ¡no!, no lo hacen aun cuando es lo correcto, como en otros aspectos sociales se aplica aquello de “Pepe el vivo”.

Hoy estamos distanciados de quienes piensan diferente, ¿la razón?, la coyuntura política. Nuestra débil, y mayoritaria, estructura de conocimientos nos condiciona a no entender, lo que sucede en el país, quienes pueden ayudar en este proceso de entendimiento, (prensa escrita, TV), no lo hacen, deliberadamente, poniendo en riesgo nuestra coexistencia. Aristóteles decía que todos somos animales políticos, bajo el contexto de que, política es la convivencia armónica en común, bajo el libre albedrío, estableciendo “las reglas de conducta” en la sociedad, con tal propósito.

Alcanzamos una polarización social desde dos frentes radicales, realmente radicales y extremistas, sus actores creen que están en la oportunidad de lograr su cometido a cualquier costo, ¿el fin justifica los medios?, no, la pregunta que todos debemos responder, es; ¿qué condiciones realmente nos ha puesto en esta encrucijada?

Nuestra capacidad de; discernir, entender y decidir, en materia política, como en otras, es débil, demasiado débil, y claro, explicado por la baja comprensión lectora y limitado razonamiento matemático como promedio en el país, cavando aún más la brecha social, y a su vez, por las limitadas políticas de estado, en materia de educación, ¿deliberada?

Nuestra clase política y sistema judicial, son un dechado de vicios que se fue asentando con el tiempo cada vez. Quienes lograron alcanzar una cuota de poder tenían mayores intereses subalternos por sobre los de la nación, con un “sistema de corrupción” que despilfarra en promedio unos veinte dos mil millones de soles, POR CADA AÑO, (informe de la Contraloría General de la República del 2020), creando una idiosincrasia política que a la postre es menos que mediocre, en su defecto, ¿cómo explicamos que tenemos gobernadores regionales con procesos judiciales o encarcelados o los últimos seis ex presidentes del país, con procesos por receptación o solicitud de sobornos, por recibir ingentes cantidades de dinero para costear las campañas electorales y no transparentarlo como corresponde.

La conducta “turbia” del comportamiento al más alto nivel, que se ha ido generalizando y reforzando en el tiempo, implicaría que; por un lado, a los de turno, les importa poco o nada el bienestar de la nación, o que no lo merecemos, o que somos incapaces de entenderlo y por ende incapaces de cuestionarlo. Ese contexto, que también es parte de la historia universal, tanto en sociología como en biología, genera lo que se denomina, caldo de cultivo[1], y por otro lado, trasciende en la sociedad, sobre todo, y con mayor énfasis, si tales comportamientos “turbios” derivan en impunidad, “normalizándolo como idiosincrasia” lo que es un agravante o un cáncer en ciernes, (términos médicos), que, de permitir su expansión, logrará una metástasis del cual no se saldría sino con una contundente cirugía, con gran impacto en la sociedad, a fin de tener un “cuerpo sano”.

So pretexto de convivir en democracia se esgrimen razones superfluas para imponerse en la sociedad obviando, deliberadamente, sus propios antecedentes y la población toma tales aseveraciones también dejando de lado las causas que motivaron las consecuencias que hoy vivimos, no puedo saber si es por desidia, por ignorancia, por falta de capacidad de raciocinio, por inducción, por mentiras, por engaños, por falta de compromiso, o la coexistencia de todas ellas, en distintos grupos humanos. ¿Solo vemos la punta del iceberg y no vemos el mayor volumen que la sostiene?

"Somos una nación que no construye historia, sino que estamos condenados a repetirla y ello porque, quienes manejaron las riendas del país no les interesó mejorar la educación ni el bienestar social, vieron al Perú como un botín, y porque, en general, consentimos seguir sufriendo, por unas migajas".

No está bien reclamar, renegar o proferir insultos, contra otros, por las consecuencias, cuando se ha sido parte primigenia e inherente de las causas que lo originaron. No puedes desentenderte del poder que tuviste en el momento de la elección, que lo ignores antes o la soslayes en el momento, no te exime de dicha responsabilidad irrenunciable, en su lugar, estamos ocupados, estúpidamente, en agredirnos unos a otros en lugar de buscar soluciones.

Algunos tendrán la intención, buena o mala, pero quien alcance la primera magistratura, asume la responsabilidad de conducir el país, está en la población decidir a quién otorgársela.

Nuestra historia siguió y sigue una tendencia sinusoidal (altibajos). A 200 años de la independencia, ¿tenemos algo que festejar?, ¿realmente somos libres e independientes?, ¿qué hemos avanzado como nación?, ¿cuáles son los retos?, ¿tenemos una identidad peruana?, por lo menos, la que parece ser, no es nada agradable.

El Perú será, lo que deba ser, si todos nos resolvemos a engrandecerlo. No tenemos más opción ni mejor momento, que ahora, aprender de los errores y de los horrores. No a la desunión, no a la violencia, no al mutuo desprestigio, ataquemos los problemas, no a las personas, no seamos “tontos útiles” de nadie, no lo merecen, busquemos el diálogo alturado entre nosotros, mejor si comenzamos a vernos como una sola nación.





Para construir el Perú que queremos se requiere del compromiso de cada uno, al final se trata de dignidad. Tenemos una gran responsabilidad para lograr ser el país con el que todos soñamos. Pero para ello, tenemos que superar muchos retos, con un objetivo en común, empezando por un auto análisis sincero y haciendo siempre lo correcto.

Solo inténtalo, por convicción propia, la selección natural hará lo propio.



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 "Hoy asume la presidencia un profesor rural. Tal vez sus ideas no nos gusten, su falta de experiencia nos dé miedo, la incertidumbre nos invada. Pero 200 años después de que nos inauguramos como República un hombre que pertenece a una clase que nunca tuvo acceso a ese y otros poderes se pone la banda presidencial. Simbólicamente es importante: en las comunidades campesinas y centros poblados del Perú los niños siempre eligen dos profesiones: policías o maestros, porque son las únicas formas como el Estado está presente en sus vidas. Hoy saben que si nacen a más de 3 mil metros de altura y sus padres son quechua hablantes pueden ser presidentes. El Perú sigue siendo ancho, pero hoy es menos ajeno. Y eso, más allá de las decisiones que tome Castillo para nuestras vidas, que tendremos que vigilar y defender tiene un valor enorme. De nosotros (y por supuesto de él también) depende que lo convirtamos en una oportunidad para cerrar brechas ancestrales o en una excusa para meter el dedo en la llaga y hacerla cada vez más profunda y dolorosa. Feliz 28. Sí. Feliz, dejemos de llorar sobre la leche que aún no se derrama. Esperemos con paciencia que nos traen estos tiempos".

(Patricia Del Río Labarthe).

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[1] BIOLOGÍA: Líquido convenientemente preparado para el desarrollo y estudio de las bacterias y otros microorganismos, en laboratorio.

SOCIOLOGÍA: Factor o ambiente propicios para el desarrollo de condiciones generalmente perjudiciales.

El poder de las palabras: los desastres no son naturales

 El poder de las palabras: los desastres no son naturales

https://www.undrr.org/es/news/el-poder-de-las-palabras-los-desastres-no-son-naturales?fbclid=IwAR23DauGg4NlDNUH-G0mzrgsi0lq3vUj466VAT5GOXhHpGV4QGS5IfKHtlE

Los desastres naturales no existen. Los desastres son siempre el resultado de las acciones y las decisiones humanas. Conceptualizarlos como naturales ha propiciado incontables discusiones desde hace siglos. Como cuando Jean-Jacques Rousseau le escribió a Voltaire con motivo del terremoto de Lisboa en 1755: “convenga usted que la naturaleza no construyó las 20 mil casas de seis y siete pisos, y que, si los habitantes de esta gran ciudad  hubieran vivido menos hacinados, con mayor igualdad y modestia, los estragos del terremoto hubieran sido menores, o quizá inexistentes”. 

Casi 300 años después, sin embargo, es usual encontrar el término desastre natural en la literatura, la academia e incluso dentro del ámbito laboral relacionado a la reducción del riesgo de desastres (RRD). Una encuesta realizada por la iniciativa británica #NoNaturalDisasters (#LosDesastresNoSonNaturales) evidenció que el 92% de quienes trabajan en el campo de RRD ha escuchado a sus colegas utilizar el término desastre natural.  

“El uso de la palabra “natural” para describir los desastres puede dar la impresión de que estos son inevitables y que las acciones humanas pueden hacer muy poco para prevenir o mitigar sus impactos”, ha afirmado al respecto y en reiteradas oportunidades Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario General de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres. 

“Debemos asociar el desastre con lo cotidiano: vulnerabilidad, pobreza, marginalización. Los desastres no es algo fortuito que cae del cielo”, aseguró Allan Lavell, doctor en geografía económica y Premio Sasakawa 2015, durante su participación en el webinar #LosDesastresNoSonNaturales desde los espacios de trabajo. “Hay muchas palabras que usamos comúnmente y que transmiten la misma noción que ‘desastres naturales’, como utilizar sismos, inundaciones y tormentas como ejemplos de desastres, cuando estos son solamente eventos que contribuyen a daños y pérdidas. Se ha enlazado desastre con eventos”, añadió.




Más que ser un tema semántico, el cambio de concepto forma parte de una comprensión más profunda de los desastres y los fenómenos naturales; es también un paso hacia adelante en el desarrollo de la buena gobernanza del riesgo. “Decir que los desastres son naturales aboga por restar responsabilidad a la gobernanza, que suministra justamente los mecanismos para incidir en las variables de exposición, vulnerabilidad y capacidad”, explicó Raúl Salazar, jefe de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, Oficina Regional – Las Américas y El Caribe (UNDRR).  

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030) también destaca a la gobernanza como una de las principales claves para gestionar los riesgos. “El fortalecimiento de la gobernanza del riesgo de desastres para la prevención, mitigación, preparación, respuesta, recuperación y rehabilitación es necesario y fomenta la colaboración y las alianzas entre mecanismos e instituciones en la aplicación de los instrumentos pertinentes para la reducción del riesgo de desastres y el desarrollo sostenible”. La buena gobernanza es el foco del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres de este año, a conmemorarse el próximo 13 de octubre.  

Rodrigo Mena, Investigador del ISS de Erasmus University of Rotterdam, otro participante del webinar #LosDesastresNoSonNaturales desde los espacios de trabajo, fue también enfático en asegurar que los desastres son naturales exime de responsabilidad a los espacios de poder y se culpa, en su lugar, a la naturaleza o a voluntades divinas”.  

Esta comprensión de la construcción social del riesgo, de acuerdo con Claudia Herrera, Secretaria Ejecutiva del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC), es fundamental para “una cultura de prevención en la región”.  

Si desea más información sobre el webinar #LosDesastresNoSonNaturales desde los espacios de trabajo, acceda a este enlace. 


“Los recuerdos que nos quedan por vivir”

Renato Cisneros - 02/11/2019 a las 12:28

1. Eres el único de nosotros que lleva el nombre de papá, Luis Federico. Nunca te gustó del todo, ¿no?

Sí me gusta, pero de niño era difícil llevar ese nombre. Todavía lo asocio más con el viejo que conmigo. Pocas personas me llaman así. Ser Luis era más simple, hasta que una mañana sentí una voz que me llamó Federico. Fue como un despertar.

2. ¿Recuerdas nuestros juegos de chicos?

Fue nuestro mejor momento. Recuerdo todos los juegos (“Los perros”, “La escuelita”…), las imitaciones, las carreras alrededor de la piscina, los partidos de fútbol en cualquier lado de la casa y las peleas de box. Te estaré siempre agradecido por eso. Si volvemos a venir a la tierra, pediré que seas mi hermano otra vez.

3. Tenías 13 años cuando murió papá. ¿Qué produjo en ti esa orfandad tan temprana?

Uf, una explosión. Produjo todo lo que vino después. Me refugié en el silencio y la escritura. Cada cosa que llegó fue también una especie de refugio. Con el tiempo su ausencia agudizó mi sensibilidad, la comprensión de esta vida y la que viene después. Fue el evento que me lanzó a la adolescencia.

4. No recuerdo haberte visto llorar ni entonces ni después.

Lloré contigo varias veces. Recuerdo una durante la fogata de mi primer retiro, en la cancha de fútbol, año 96. Te entregué una vela en medio de toda mi promoción dándote las gracias por haber estado ahí. Nos quebramos.

5. Estudiaste Comunicaciones por presión familiar. Si pudieses volver atrás, ¿qué te habría gustado estudiar?

Presión familiar: tú y mi mamá. Me gustó la carrera, pero no me llenó. Estudiar música o artes escénicas en ese momento parecía ‘yuca’, me faltó creérmela. Necesitaba tiempo. Si pudiera retroceder, les pediría eso: tiempo, espacio.

6. ¿Te molestó que, al morir papá, me convirtiera en un padre sustituto?

Papá no murió. Trascendió este plano. Su espíritu sigue vivo. La muerte es una gran ilusión, es solo el principio del gran misterio. En ese momento hicimos lo que pudimos para seguir remando; a ti te tocó madurar aceleradamente. Todos nos perdimos en ese tránsito. Lo importante es habernos encontrado.

7. Nunca terminaste de leer mi novela La distancia que nos separa. ¿Te aburrió, te disgustó? ¿Te parece que fui injusto?

La terminaré. Varios pasajes me han encantado. Otros me hicieron llorar. Te agradezco la investigación, pero siento que fuiste un poco lejos con varios personajes y situaciones. Abriste de nuevo una herida que nos tomó muchos años aprender a curar. O quizá estaba mal curada y por eso se abrió. Me alegra que a miles de lectores la novela los haya inspirado.

8. Nunca te he preguntado por qué te convertiste al vegetarianismo.

A través del yoga y la meditación me acerqué al reino del alma, la paz interior, la no violencia. De a pocos la práctica me inspiró a vivir en armonía. Al cambiar la dieta la salud mejora. Tu mente se abre, tus células sanan. Uno se vuelve más compasivo, más pacífico.

9. Viviste mucho tiempo en Cusco. ¿Qué te dio esa experiencia?

Me permitió conocerme mucho más, sentirme más libre, más expandido. Me conecté con el universo, la naturaleza, la Madre Tierra.

10. ¿Cómo haces ahora para lidiar con Lima?

Volver no era parte del plan, pero Lima todavía tenía bastante por enseñarme. Para vivir en armonía, donde sea que esté, practico meditación, yoga, danza, música. Procuro pasar tiempo en la naturaleza pero he aprendido a disfrutar de la adrenalina y del caos viajando en bicicleta.

11. ¿Qué ocurre en ti cuando meditas? ¿Qué logras?

Limpiar las impurezas de la mente, reducir el karma negativo, alinear mi energía, tomar consciencia de lo vivido. Actualizo mi ADN. Ecualizo mi mente diluyendo aspectos obsoletos del ego y la personalidad. Es maravilloso. Ayuda a despertar la consciencia.

12. Acabas de cumplir 38. ¿Cómo es convivir con mi mamá a esta edad?

Esta última convivencia ha sido más retadora, ha estado llena de complicidad y contrastes que nos ayudan a sanar y darnos cuenta de que siempre podemos mejorar. Es como hacer una maestría donde todo es pura práctica. Un curso intensivo para escucharse y comprenderse con paciencia.

13. ¿Te interesa la paternidad?

Más que traer hijos al mundo, me interesa llegar a ser mi propio padre, comandar mi espíritu con sabiduría y ayudar a otros a encontrarse.

14. Hicimos muchas cosas juntos de niños. ¿Qué nos falta hacer?

Conversar más. Compartir más momentos con tu hija. Practicar yoga otra vez. Recorrer algún camino inca, ir juntos a la selva, realizar un viaje familiar. En fin, fabricar todos los recuerdos que podamos. //
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La vida nunca será suficiente para hacer más de lo que pudimos hacer de niños, una mirada retrospectiva siempre nos dará motivaciones para realizar muchas más cosas con tu hermano, construir recuerdos agradables, y por que no también los otros, total serán recuerdos de los cuales podríamos reírnos, finalmente todos ellos juntos serán la construcción de las personas que seremos de viejos. HERMANO, FABRIQUEMOS LOS RECUERDOS QUE PODAMOS, JUNTOS.
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Anatomía de una derrota

Anatomía de una derrota
Alberto Vergara, 06/10/2019 a las 05:30

“El lunes 30 de setiembre, el Congreso condensó en una sola jornada toda esta trayectoria de insinceridad y arbitrariedad”. 

If we cry now, we’ll just be ignored
Leonard Cohen

“El lunes 30 de setiembre, el Congreso condensó en una sola jornada toda esta trayectoria de insinceridad y arbitrariedad”. (Ilustración: Rolando Pinillos Romero).

Más allá de lo que cada uno considere sobre la constitucionalidad de la disolución del Congreso efectuada por el presidente Martín Vizcarra, lo innegable es que existe una controversia sobre ella. Yo tiendo a pensar que la pelota no salió completamente de la cancha constitucional. Pero no hay VAR jurídico. Me parece razonable que alguien considere que sí se fue al lateral de la constitucionalidad. La prueba es que el “El País” y “The Economist”, dos medios internacionales comprometidos con la democracia, discrepan moderadamente en su diagnóstico. Según el primero, el orden constitucional se mantiene intacto y el segundo afirma que el acto es cuestionable pero que no hay un golpe de Estado. Es, entonces, razonable discrepar sobre la cuestión legal.

Si esto es así, ¿por qué los congresistas se quedaron pronto sin apoyos? Es decir, la situación es suficientemente ambigua en lo legal como para disputarla políticamente. Sin embargo, perdieron. Pedro Olaechea no ha sido consecuente con la retórica del golpe de Estado y ha rechazado asumir funciones adicionales a la de disuelto congresista, avalando así al presidente; el secretario general de la OEA felicitó la designación del canciller Meza-Cuadra; no hemos visto una sola movilización en favor del Congreso; y hasta la Confiep que, en caliente, denunció la ruptura democrática, rapidito enmendó y su presidenta alabó a varias nuevas ministras, instando a que tiendan puentes con el empresariado, puentes que todos esperamos no sean encargados al ‘club de la construcción’. Y notemos que el Cristo Morado, a pesar de toda su misericordia, este año no se detendrá frente al Congreso. Entonces, nadie apoya a los congresistas, aun cuando, insisto, hay espacio jurídico para argumentar contra la disolución. Más que la victoria del presidente, debemos explicar la derrota rápida y rotunda del Congreso.

“La principal causa de la mala escritura –sentenció Orwell– es la ausencia de sinceridad de quien escribe”. Es así. La prosa se oscurece cuando hay que encontrar mañas retóricas para defender lo que deseamos pero resulta inconfesable. Tal es el problema que ha corroído nuestra democracia. La falta de sinceridad, la mala fe, la hipocresía, atrofiaron el debate público. El remolino simultáneo del escándalo Odebrecht y de Los Cuellos Blancos arrastró a la locura a casi todo nuestro elenco político. El propósito mayor de líderes y secuaces fue evitar la cárcel. Un juego criminal que debió jugarse con disfraz político.

Entonces cuaja un simulacro de democracia. Si no podemos negociar en público nuestros intereses, la democracia está herida. En estos años, tras la cascarita del discurso político ha actuado maciza la razón criminal. No se puede tener una democracia con semejante desencuentro entre lo que cacareo y lo que necesito. En público son congresistas y en privado ‘codinomes’. Por eso nuestra real ágora es un audio. Y el mejor analista político, un penalista.

Las iniciativas legales de la turba fujiaprista fueron instrumentos politiqueros: intentar regular a los medios, procurar elevar los requisitos para la inscripción de nuevos partidos, atrofiar vía ley la atribución constitucional de la confianza, amenazar a las encuestadoras, utilizar la Comisión de Ética como picana eléctrica, proteger a Donayre, Hinostroza, Chávarry, y un largo etcétera de acciones que transparentaron que para el Congreso las leyes eran trámites para facilitarles la vida a los amigos y arruinársela a los enemigos. La ley como literalidad pendeja y nunca como institución para arbitrar legítimamente a la sociedad.

Y los peruanos conocemos eso. Todos hemos padecido a ese burócrata que nos mece, solicita nuevos requisitos, arrastra los pies… para él la ley no es una institución, es una ganzúa para coimear. Nadie me lo recuerda más que la congresista Bartra: tras sus legajos e incisos, plazos, sellos y copias certificadas, se percibe clarito que busca degollar a las instituciones en el altar del procedimiento.

John Rawls, uno de los principales teóricos del liberalismo en el siglo XX, definió a una sociedad ordenada como aquella que posee una idea común y pública de la justicia. El Congreso, en cambio, demostró una y otra vez que buscaba una justicia particular y planeada en la clandestinidad. Es decir, para seguir la lógica rawlsiana, nos empujaba hacia una sociedad desordenada.

El lunes 30 de setiembre, el Congreso condensó en una sola jornada toda esta trayectoria de insinceridad y arbitrariedad. Le trancaron las puertas al primer ministro Del Solar, le negaron la palabra en primera instancia, rechazaron discutir la cuestión de confianza para votar algo que contradecía explícitamente su contenido, para cuatro horas después declarar que, en realidad, la propuesta del Ejecutivo era muy razonable y que le otorgaban la confianza. Es decir, pusieron en escena una vez más su guion: la insinceridad y leguleyada merendándose a la institucionalidad. Y murieron como vivieron.

Este acto final hubiera resultado desagradable por sí solo, pero el liderazgo a cargo de su ejecución desató la ira nacional. Pedro Olaechea manejó la sesión sin tino. Cometió uno de los peores errores de un político: confirmó prejuicios. Se puso gamonal. La escena de Olaechea bien echadote en su escaño sin ponerse de pie para dialogar con el primer ministro Del Solar seguramente fue festejada en el chat de sus broders de la promo, pero el resto del Perú reconoció patanería. La televisión no transmitía la sesión a peones obligados a aplaudir. Y el ridículo ante la prensa internacional ha sido monumental. No entiende ni un país de ciudadanos ni un mundo global.

Y cual si se tratase de una tradición de Ricardo Palma, a Pedro Olaechea se sumó Mercedes Araoz. Se retiró de la vida pública a lo grande. ¿Hay algún papelón más grande en la historia nacional contemporánea? ¿Las apariciones públicas de Toledo borracho? Pero son bochornosas, no son la vergüenza de quien obnubilado por quién sabe qué fuerzas confunde la realidad y se manda el discurso, la juramentación, el himno y, ay, la sacada de cuerpo apenas unas horas después. En fin, hizo lo mismo que Olaechea, confirmó prejuicios. En su caso, el de encarnar la frivolidad.

En resumen, a la razón lumpen, el 30-S agregó la razón hacendada y la razón frívola. Casi la definición misma de lo antirrepublicano. El Congreso, entonces, perdió porque la ley no vive en el vacío sino en un contexto. Y ese contexto señala que desde hace tres años –y lo demostraron el 30-S– para la mayoría legislativa la ley no es sino la codificación de la criollada. ¿Qué podría ser más rechazado?

La última vez que escribí aquí hace dos meses argumenté que, aunque no me gustaba la propuesta de adelanto de elecciones generales, era lo mejor para el país. Y hoy queda claro que lo era. No cargaríamos con el precedente dañino de una disolución de Congreso por vía de la confianza. Como ha escrito Ignazio de Ferrari, cerrar el Parlamento jamás es razón para júbilo. Pero el Congreso rechazó la salida pactada. Es más, siguió amenazando con la vacancia. Y ahora acusan al presidente de dictador. El exótico caso del dictador que quería dejar el poder. Hoy lo mejor sigue siendo que el presidente deje el poder, lo que señalaría que la disolución solo puede ser un acto extremo. Pero ahora el margen legal es escaso. La Comisión Permanente está impedida de reformar la Constitución y el Congreso que asumirá a inicios del 2020 no tendrá interés en desaparecer.

Ahora nos toca permanecer vigilantes. El presidente gobernará con decretos de urgencia y eso hay que mirarlo con lupa. Con todo lo que hemos visto en estos años, yo ya no confío en nadie. Nuestros políticos son culpables hasta que demuestren lo contrario. Que el Cristo Morado nos haga el milagro de constatar la honestidad.

¿Cómo se mide? A propósito de los juegos Lima2019

GUSTAVO RODRÍGUEZ
ESCRITOR Y COMUNICADOR
31.08.2019 / 11:30 pm
https://elcomercio.pe/opinion/rincon-del-autor/mide-gustavo-rodriguez-noticia-ecpm-670932

Me reúno con un funcionario del Estado cuya misión es promover la cultura peruana en otros países y, luego de escuchar sus retos, se me graba tal vez el mayor de todos: cómo justificar ante el Ministerio de Economía y Finanzas las inversiones de promoción para nuestras artes. Cómo medir un posible retorno. Qué indicadores usar. Cómo convencer al cajero de que suelte dinero para algo tan gaseoso como el procesamiento de las emociones.

Cómo me gustaría ser poeta y saltador de garrocha para irrumpir estruendoso por las ventanas del MEF y recitarles algo que afloje sus engranajes, que los devuelva a la niñez incontaminada, que los conmueva para permitirse cierta heterodoxia. Preguntarles cómo mides la sonrisa embobada de un niño extranjero que ve a un danzante de tijeras irrumpir en su centro comercial; cómo calculas ese germen inyectado, la inquietud por conocer esta tierra mágica con un espinazo andino, los viajes que algún día hará con sus amigos.

Cómo mides la fantasía de una adolescente lejana que se topa con bellísimos telares tejidos por manos que existieron dos mil años antes de su presencia en ese museo; cómo conviertes en un dígito sus ganas de cubrir su inseguridad con ese hermoso traje que un artista peruano ha diseñado inspirado en sus ancestros.

Cómo mides la reacción de una pareja canadiense que de puro aburrida sintoniza la inauguración de unos Juegos Panamericanos y se enfrenta de golpe con una riqueza como la nuestra; cómo dimensionas su asombro al ver unos caballos bailar marinera, cómo calculas la extensión de sus bocas abiertas cuando Juan Diego Flórez canta con todo el aire que cabe en su pecho, cómo le sigues el ritmo a sus pies una vez que se contagian de la cumbia peruana.

Cómo mides el orgullo de un niño que ha crecido en nuestro valle del Mantaro al ver en cadena nacional, mientras las tribunas rugen, ese huaylarsh bien zapateado que se contrasta con las tristes historias de su abuelo al que ninguneaban en Lima por ser serrano; con qué vara se mide una autoestima que crece, qué medidor existe para calibrar las consecuencias de que ahora ese niño salga a pasear con sus padres vistiendo la blanquirroja.

Cómo mides los litros de lágrimas de esos peruanos que vieron los Panamericanos desde el extranjero, cómo dimensionas la nostalgia convertida en orgullo, cómo aquilatas esas ganas de salir a las calles nevadas y decir soy peruano, carajo, y no soy menos que nadie, porque vengo de un país que mueve montañas.

Cómo se mide la envidia que nos tienen nuestros vecinos, cómo calculas sus extraordinarios esfuerzos por imitar lo mejor que tenemos para que, con el tiempo, terminen añadiéndole más fama a lo que hacemos.

Cómo se mide la imaginación que se incuba en cabezas lejanas cuando se lee un cuento, un poema o una novela peruana; el giro que da una mente cuando cambia su noción primariosa de llamas pastando frente a la Catedral de Lima por la de un país complejísimo; cómo se mide el hueco que dejaría en el mundo la no existencia de Vallejo, Ribeyro, Varela, Arguedas o Vargas Llosa; el vacío de los escritores que vendrán, el de esos cronistas contemporáneos que son nuestros cineastas, el de esos agentes de viaje que son nuestros cocineros.

Cómo se mide, díganme, cómo se mide.

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¿Cómo se mide?, pregunta que nos hacemos quienes no pertenecemos al MEF, pero pertenecemos al Perú.
Creo intuir que no todo se puede convertir en fórmulas y por ende en dinero, finalmente.
No quiero parafrasear a Gustavo Rodríguez, pero, ¿cómo se miden las emociones y el sentimiento de todos quienes lloramos por la emoción desbordada que sentimos y que a partir de allí nos propusimos ser mejores cada día para "crecer con el Perú"? se entiende, pero no se mide.

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“Vizcarra es el ejecutor precipitado de una necesidad”

https://elcomercio.pe/politica/felipe-portocarrero-suarez-martin-vizcarra-ejecutor-precipitado-necesidad-noticia-ecpm-671403

El sociólogo retoma el rectorado de la Universidad del Pacífico. Sus reflexiones condensan una mirada multidisciplinaria de la cotidianidad: gobierno, élites, educación, filantropía, informalidad
José Carlos Requena, 02.09.2019 / 08:20 am



“El Perú es un país trunco”, dice Felipe Portocarrero en los minutos previos a la entrevista. Junto al politólogo Alberto Vergara, acaba de presentar el libro “Aproximaciones al Perú de hoy desde las ciencias sociales”, un conjunto de textos que procuran abordar la actualidad nacional desde distintas disciplinas. Tras truncarse por unos momentos, la conversación se reanuda.

— ¿Trunco en qué sentido? ¿Qué le falta?
Es un país inacabado, es un país en construcción; un país –digamos– en gerundio: haciéndose, construyéndose.

— Y, sin embargo, forjado sobre una roca…
¿Por qué el Perú no implosiona? Ya implosionamos. El conflicto armado con Sendero fue una implosión. ¿Por qué no implosiona con más estruendo ahora? Un ciudadano, común y silvestre, se dice: en qué referente jurídico, político y normativo puedo tener fe. Y no lo encuentra.

— ¿Es un problema de élites? 
El concepto de élite es muy ambiguo y, además, tiene una carga ideológica negativa muy fuerte. Cuando hablas de deportistas de élite o de grupos de élite en las Fuerzas Armadas, no hay ningún problema. Pero cuando vas al campo social y dices “élite” se encienden los sensores.

— Nadie se asume como élite… 
Ayer vi un experimento social. Me lo hicieron cuando ingresé a la PUCP, tenía 17 años. El profesor nos preguntó: “¿A qué clase social pertenecen?”. La respuesta del 95% fue…

— Clase media…
[Asiente] Era lo “correcto”. Es un mecanismo de defensa psicosocial. Si se utiliza el concepto de élite descriptivamente, se podría decir que las élites en el Perú han fracasado. Basadre decía que no teníamos élites auténticas. Un adjetivo fuerte, pero él lo explica largamente. La universidad, como formadora de los grandes cuadros profesionales –no solamente en el Perú, sino también todo el mundo– no está haciendo su tarea bien.

— Dijiste que la política se había descalabrado. ¿Desde la academia se puede solucionar este descalabro? 
En el libro, hay un artículo de Aldo Panfichi y Juan Dolores sobre la representación política: el agotamiento clásico de representación política y los nuevos roles que adquiere la participación de la sociedad civil. No hay soluciones mágicas. No tenemos un proyecto aspiracional, un ideal de república –para utilizar el concepto que utiliza mucho Alberto [Vergara]–, que nos haga sentir parte de. No tenemos un relato de país, carecemos de una narrativa que nos estimule, que nos inspire, que nos haga crecer en nuestras convicciones, que nos dé ganas de comprometernos. El desafío para los políticos es cómo logramos producir una narrativa que vaya incorporando, por ejemplo, esta saludable lucha contra la corrupción.

— Los regímenes autoritarios nos daban alguna narrativa… 
Claro, pero es autoritaria, impuesta, no es participativa. Las versiones más autoritarias necesitan crear aparatos de apoyo. Esa es la creación de un intelectual o un político. Martín Luther King inicia su famoso discurso: “I have a dream”. Las palabras que se utilizan más en el discurso político estadounidense: freedom, America y hope (esperanza). No tenemos un sueño, no tenemos una esperanza. Pero, otra vez, la roca que te digo que no se ve: ese es el Perú sumergido.

— ¿Y de qué está hecha esa roca?
De nuestra historia, de nuestra complicada, abigarrada, entrelazada, inadvertida historia que no entendemos por las velocidades de los cambios por esta “modernidad líquida”, como decía [Zygmunt] Bauman. La historia [entendida] no como un museo de hechos pasados. La gran habilidad de [Fernando] Belaunde es que encontró un sentido. Si ves a la generación del 900, José de la Riva-Agüero, Víctor Andrés Belaunde, Julio César Tello: todos ellos tenían esa visión. Todo eso ha ido desapareciendo.

— En el libro hay nuevas miradas. ¿Invitan a la esperanza?
A nuevas interpretaciones para decodificar.

— En esas interpretaciones, ¿hay esperanza?
Hay un libro que se llama “España invertebrada” que podría ser un lindo título para el Perú: “Perú, país invertebrado”. No hay forma de encontrar esperanza si no deconstruyes al monstruo. Lo que suele ocurrir es que nos deslizamos imperceptiblemente hacia el desaliento y la perdida de fe con nuestras propias interpretaciones. Estamos en el pantano. Pero hay ramas a las cuales aferrarse. Lenta y progresivamente podemos seguir saliendo. 

— Estamos por llegar al segundo bicentenario. ¿Crees que estamos mejor en esta etapa que hace cien años?
Definitivamente estamos mejor. Esa sociedad era semicolonial, prácticamente con mecanismos de explotación semiesclavistas. Lo que [Julio] Cotler llamó “el triángulo sin base”: Arriba: los dominantes; abajo: los dominados, pero sin articulación. Hay más bienestar material. Lo que pasa es que nuestro punto de partida es tan bajo que todo lo que hacemos resulta insuficiente.

— Es una roca muy profunda, entonces…
Exacto. Sería injusto decir que no se ha avanzado. Los dilemas del Perú son tan enormes que una generación no los puede abordar completamente.

— ¿Qué rol juega Martín Vizcarra? ¿Crees que tiene páginas de un capítulo de una nueva historia o qué?
Basadre tenía un libro “El azar en la historia”, que contenía una frase extraordinaria: el azar es el ejecutor precipitado de una necesidad. ¿Qué es Vizcarra? El ejecutor precipitado de una necesidad. La vida, la historia, la guerra, las corrientes, las tempestades, los vientos que soplaron, lo pusieron en el sillón presidencial, sin que él se lo hubiese imaginado y, por supuesto, sin lo que hubiera querido. Pero una vez montado en el cargo, los vientos, las corrientes, han seguido moviéndose y él ha tratado –en lo que cabe– de soportar los vendavales y las tormentas. Es una personalidad bien intencionada en su propósito. ¿Tiene visión a largo plazo en el Perú? No tiene tiempo para pensar en eso. ¿La historia cómo lo juzgará? Como parte del azar de la historia.

Voces en el desierto

El mandatario peruano "cada vez más solo", en el ámbito político, dice la gente sobre todo aquellos que quieren verlo derrotado.

Hacer lo que conviene a la sociedad, tender hacer lo correcto, tentar "limpiar" la metastásica infección llamada "corrupción", que ha copado la institucionalidad del país, en los tres niveles de gobierno, resulta por decir lo menos, tan obvio que se va a quedar "solo" frente al grado de descomposición político, jurídico, administrativo imperante, con gobernadores regionales acusados gravemente de corrupción y/o faltas delictuosas.

El primer ministro solicita "trabajar en pos del Perú", sin embargo se aprecia como que estuviera hablando solo en el desierto, ningún actor político, ningún congresista se siente aludido y menos comprometido en hacerlo, RMP dice que la "fuerza número 1" se la tienen jurada y su accionar linda con delictivo, "solo joden y joden", sin ninguna propuesta, los "gestos políticos" de quienes ostentan la oposición hablan por sí mismos; "no nos interesa el desarrollo del Perú". Sus intervenciones, sin sustento técnico, legal ni democrático, solo pretendiendo desacreditar a toda costa las acciones del ejecutivo, se muestran soberbios e irreverentes sin una pizca de vergüenza.

No solo es con la intervención del ejecutivo con la se establece el "norte" del desarrollo del país, es también cuanto están dispuestos a contribuir o a generar las suyas propias, en dicho sentido, nada de nada. Buscan, los opositores, cualquier motivo para convertirlo en razón de críticas destructivas sin dar ni generar propuestas de desarrollo para el país y/o en beneficio de la nación, no existe capacidad de diálogo ni entendimiento entre las partes.

Falta un año para que todos tengamos la oportunidad. otra vez, de cambiar la nefasta experiencia de deterioro socio-económico del hombre del tractor que prometió tecnología y trabajo. Entendamos que no son los vanos regalos que recibimos (táperes, almanaques, tazas, cerillos o polos) los que definen la bondades técnicas de un candidato sino la factibilidad de sus propuestas y la calidad del cuadro que lo acompañan (personas capaces), es decir está en todos nosotros el que dediquemos un tiempo en analizar o entender los análisis de los conocedores para no volver a equivocarnos en las elecciones. tan importante como dejar una país adecuado a nuestros hijos es también, y mejor aún, el dejar buenos hijos al país que redundará en beneficio de los suyos, mañana más tarde, ¿se puede?, ¿quién puede decir que no?

Julio Kuroiwa, una vida dedicada a estudiar y prevenir desastres naturales

Julio Kuroiwa, una vida dedicada a estudiar y prevenir desastres naturales
https://elcomercio.pe/lima/personajes/julio-kuroiwa-horiuchi-vida-dedicada-estudiar-prevenir-desastres-naturales-noticia-ecpm-609884

Renzo Giner Vásquez, 10.07.2019 / 11:22 am

“Yo comencé estudiando ingeniería civil, pero ahora no sé ni qué soy… He estudiado de todo”, nos dice riendo Julio Kuroiwa al recibirnos en la oficina que tiene en su casa. Y no exagera.



En 1961, tras haberse graduado como ingeniero civil de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), viajó a Japón para seguir cursos de sismología en el Instituto Muto. En 1966 viajó al Instituto de California donde recibió clases de George Housner y Charles Richter.

Sí, el físico en honor a quien bautizaron a la escala para medir la intensidad de los sismos.

De regreso al Perú, Kuroiwa introdujo el curso de sismología a las aulas de la UNI. En 1976 se convirtió en el primer director del Centro Peruano Japonés de Investigaciones Sísmicas y Mitigaciones de Desastres (CISMID).

Ha sido asesor científico de Indeci y también de las Naciones Unidas para la Mitigación de Desastres. También ha trabajado de la mano con el Estado y expertos de todo el país, elaborando 175 mapas de riesgos múltiples para 75 ciudades del Perú.

Además, ha viajado a 27 países para ayudarlos en la reconstrucción tras un desastre.

En otras palabras, Kuroiwa es la persona a llamar cada vez que se habla de un desastre natural.

Y fue precisamente un desastre el que lo empujó a elegir esta carrera. De niño, cuando estudiaba becado en el Colegio Guadalupe, su abuelo le contó una historia que compartió con El Comercio en 1990 y que ahora decide revivir.

“Desde pequeño me crié con mi abuelo. Él una vez me contó que había viajado a Japón para comprar artículos que luego vendería aquí y con los que planeaba ganar una buena cantidad de dinero. Sin embargo, los tenía almacenados en el puerto de Yokohama cuando se desató el gran terremoto, tsunami e incendio de la región de Kanto (en 1923). Lo perdió todo”, recuerda.

“Cuando acabé el colegio pensaba estudiar agronomía, algo que me permitiera trabajar en el campo. Pero al recordar esa experiencia sentí que en la ingeniería civil encontraría un mejor futuro. Y eso hice”.

Poco tiempo después de que comenzara a profundizar en sus estudios, otro desastre marcaría su vida. El terremoto de 1970 que desoló la región de Áncash fue particularmente importante para él. Pasó tres años en la región para ver todos los trabajos posteriores y apoyar.

“Ahí veía cómo la maquinaria pesada removía los escombros, pero lo hacía de forma incorrecta”, recuerda.

Detrás de él una fila de premios se disputan el espacio de una cómoda que parece no poder soportar ni uno más. Entre ellos resalta el Sasakawa-Undro, un prestigioso galardón otorgado por las Naciones Unidas que reconoce el aporte de un científico en el campo de la prevención de desastres. Es, como para explicarlo de alguna forma más simple, el premio Oscar en este campo. Y Kuroiwa fue el primer latino y la tercera persona en el mundo en recibirlo, en 1990.

“No me lo merezco”, nos dice. “En realidad todos estos premios no son solo míos, sino de mi equipo de alumnos. Yo he asesorado más de 200 tesis y todos merecen ser parte de este reconocimiento. Me tocó recibirlo y lo agradezco, pero para mí es más importante saber que le he dedicado mi vida a formar a otros expertos de muy alto nivel”.

Sobre su escritorio reposa un ejemplar de “Reducción de Desastres: Viviendo en armonía con la naturaleza”, su libro, el mismo que contiene apuntes desde 1961 y cuya primera edición publicó en el 2002. El material fue tan valioso que la ONU le pidió imprimir unos cuantos miles más en inglés para poder distribuirlo a diferentes países que hayan sufrido de desastres naturales.



“Ahora, los que me quedan ya no se van al extranjero. Quiero que se queden en el Perú porque acá se deben leer”, explica. “Ahora estoy preparando una nueva edición, que deberá salir en los próximos meses y será presentada por Martín (Vizcarra). Fue mi alumno”.

Su preocupación por nuestro país es tan grande que en algún momento rechazó trabajar con el Departamento de Estado de Estados Unidos porque sentía que su aporte debía realizarlo en su país. Fue el gran impulsor detrás de convertir la gestión de desastres naturales en política de Estado en el 2010.

De esa forma, explica, él y su equipo de expertos fueron más allá de la teoría y estudios.

Nos cuenta que más de una vez han destacado su constancia en el tema pese a no obtener la atención que merece, especialmente de las autoridades. Él se niega a aceptar que esto sea así.

“Tras el terremoto de Ica en el 2007 reconstruimos los colegios siguiendo las recomendaciones que habíamos dado. Ahora son lugares seguros. Esos colegios no se van a caer. Mi intención es hacer lo mismo con los hospitales, porque será fundamental que estén operativos en caso de que ocurra un desastre”, explica.

Pero su mirada también está puesta en otro tema. “Desde hace unos días estoy pensando –y se lo voy a decir a ustedes en exclusiva- que los jefes o jefas de familia que construyen sus viviendas en zonas de peligro deben asumir la responsabilidad de lo que pueda pasar con sus hijos o sus nietos en caso de que ocurra un desastre. Además, claro, de las autoridades que les otorgaron los títulos de propiedad pese a haber construido en zonas que no son seguras”, afirma.

Kuroiwa nos resume sus recomendaciones ante desastres en una simple palabra: educación.

“Todavía estamos ineficientemente preparados”, asevera. “En Chile, tras el terremoto del 2010 la gente evacuó pese a que debido a una falla técnica la alarma de tsunami fue desactivada. Calcularon el tiempo entre la onda P (el sonido que produce un sismo) y la onda S (el movimiento que produce el sismo) y se dieron cuenta de que era un terremoto de gran magnitud que inevitablemente produciría un tsunami. Así que decidieron evacuar y salvaron sus vidas”.

“Mi otra recomendación es seguir las indicaciones de los mapas de riesgo. No se puede construir en zonas que tienen peligro alto o muy alto de sufrir daños en casos de desastres”, finaliza.

Sector Privado y Reducción del Riesgo de Desastres: Lecciones de las Filipinas

Sector Privado y Reducción del Riesgo de Desastres: Lecciones de las Filipinas
GREGORIO BELAUNDE 30/07/2019 17:33

A fines del mes de Mayo pasado recordábamos la fuerza de la Iniciativa ARISE, que articula el esfuerzo del sector privado, pero también la acción conjunta de los sectores privado y público, para la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), que no es lo mismo que la respuesta inmediata a las emergencias, en dos países muy cercanos a nosotros por ser también parte de la Alianza del Pacífico, México y Colombia. En dicho post también recordaba que en el Perú todavía estábamos muy lejos de ese nivel, a pesar de ser un país gravemente expuesto a desastres. Mencioné entonces muy brevemente un caso de otro país que tiene en común con nosotros esa característica, aparte de celebrar también a Santa Rosa de Lima y usar igualmente palabras que nos son familiares en la cocina. Me refiero a las Filipinas, cuya experiencia de participación con liderazgo del sector privado en la RRD, merece ser mucho mejor conocida aquí.

SM Prime es uno de los principales grupos económicos de Filipinas. Sus líneas de negocios esenciales son el desarrollo y administración de centros comerciales, el desarrollo de proyectos inmobiliarios residenciales, y el desarrollo y administración de proyectos de oficinas, de hoteles y de centros de convenciones. Es parte de las empresas “top” en gobierno corporativo en el ASEAN (asociación de países del sur-este asiático), y es además un partner clave del EPCC, el centro de construcción de capacidades en la preparación para emergencias del APEC (el APEC es el Consejo Económico del Asía Pacífico del cual el Perú también es parte: le tocó presidirlo en el año 2015).

El grupo SM Prime, que colabora con la agencia de las NNUU especializada en la RRD (la UNISDR, ahora llamada UNDRR, a cargo del monitoreo de la ejecución del Marco de Sendai firmado en 2015, firmado por el Perú) es el líder visible de la Iniciativa ARISE en Filipinas, que incluye a numerosas empresas, incluyendo a filiales de grandes grupos internacionales como Nestlé y DHL. En la última Asamblea General de ARISE Filipinas a fines de abril del 2019 participaron varias entidades públicas, como el ministerio de comercio e industria (en especial la dirección a cargo de las Mipymes), el Consejo Nacional de RRD y el Office of Civil Defense, equivalente del Indeci.

También estuvieron presentes numerosas Pymes, siendo la resiliencia de las cadenas de suministro uno de los principales temas discutidos.
El grupo SM Prime lleva ya muchos años aplicando en sus operaciones, el principio de que el gasto en reducción del riesgo permite ahorrar varias veces el monto que se gastaría post-desastres sin ese gasto. Para ellos ha sido esencial PASAR DE LA GESTIÓN DE LOS DESASTRES A LA GESTIÓN DEL RIESGO. En los últimos tifones que ha sufrido Filipinas sus negocios han sufrido menos que los de empresas similares.

La acción del grupo SM Prime está basada esencialmente en tres “plataformas”.

La primera es la inversión en resiliencia en las infraestructuras del grupo, con diferentes técnicas de diseño y de construcción destinadas a enfrentar mejor los riesgos de lluvias, de inundaciones y de terremotos; el grupo está aplicando una regla del 10 % de su inversión en capital fijo dedicado a la RRD. Ejemplos: una elevación mucho mayor de las bases de un centro comercial (3 metros adicionales a lo requerido por las normas), o el uso de pilotes para otro en función de la historia de inundaciones de la zona.

La segunda es la construcción de capacidades y la colaboración en el sector privado: esto incluye el ofrecer a numerosas Pymes capacidades de almacenamiento de su información para evitar su pérdida (back-up), así como entrenamiento en continuidad del negocio a través de numerosos talleres en alianza con la academia y con ONGs, y manejo de sistemas de comando de incidentes (creando un centro de comando conjunto con el Office of Civil Defense); y un centro de monitoreo destinado a conservar y difundir información útil en estos temas. Para las Pymes asociadas han organizado un “centro de resiliencia” que incorpora un data center y un centro alterno de operaciones.

La tercera es la multiplicación de mecanismos de cooperación público-privada tanto a nivel nacional (por ejemplo, con el organismo meteorológico, o el trabajo con gobiernos locales a través del Consejo Nacional de Resiliencia), como regional (el ya mencionado con APEC, y con la sede regional de la UNDRR), y global (el trabajo con la UNDRR en el marco ARISE).

ARISE Filipinas tiene como ejes principales el desarrollo de estrategias de gestión del riesgo de desastres, la educación y entrenamiento en RRD, y el apoyo al nivel local (empresas y gobiernos locales) a la mayor resiliencia urbana y la de las infraestructuras críticas.
Como ya lo hice en Mayo último, vuelvo a hacer las preguntas: ¿hay algún gran grupo peruano dispuesto a ejercer liderazgo en el tema de la RRD y a contribuir de manera decisiva a la resiliencia del país frente a desastres? ¿No debería la RRD ser parte de la agenda prioritaria de los grandes gremios empresariales? Hablo aquí de reducción del riesgo (prevención, mitigación, preparación, continuidad del negocio y de cadenas de suministro…), no de lo que ya se hace por lo menos a nivel intergremial (responder a los desastres cuando se producen).
Como lo recuerdan en ARISE Filipinas, la resiliencia frente a los desastres es buena para los negocios. Lo meritorio en dicho país es la capacidad de visión de largo plazo, en serio y con acciones concretas, y no únicamente con declaraciones en las páginas web. Y la capacidad de enfocarse en las cosas esenciales, y una de ellas es la conciencia de que los grandes desastres no esperan, y que es necesario estar siempre haciendo lo necesario para reducir sensiblemente sus impactos.

PREGUNTAS QUE TODO LÍDER DEBE HACER A SU GENTE

Artículo de Inés Temple, para América Economía

Subía al piso 10 en un ascensor y en el camino entraron dos personas que comentaban amargamente la muy mala actitud de un  compañero de trabajo que tenían en común. No pude sino escuchar la conversación y me quedó claro que esas personas esperaban que el jefe solucionara aquello que estaba afectando al colega y por tanto al trabajo de todo el equipo. No parecía fácil que ese jefe pudiera lograr que esta persona cambiara de actitud rápidamente y estuviera contenta, motivada para cumplir bien con sus responsabilidades, y que, por lo tanto, todo funcionara bien para el equipo. Es decir, tendría que lograr pronto que esa persona trabaje con ganas, corazón y ojalá, hasta con pasión. Difícil.

Pensando en esa situación y en la habilidad de manejar situaciones como esas -y ojalá de prevenirlas- que todos quienes trabajamos en equipos necesitamos y, sobre todo, quienes tenemos responsabilidades de liderazgo; recordé una práctica sencilla pero muy efectiva
que recomendamos mucho cuando vemos casos de "coaching" de liderazgo.

Las preocupaciones, las motivaciones o los problemas de cada miembro del equipo afectan a todos y, por eso, es clave que un líder esté al tanto de ellas, así como de los retos y obstáculos que deben enfrentar. La práctica consta en hacer con relativa frecuencia tres preguntas básicas, pero fundamentales, a todos y a cada uno de los miembros del equipo. Estas interrogantes ayudan a entender y mejorar la relación y el trabajo de todos, fomentando su compromiso con la organización y el propósito común, ayudando al equipo a mejorar, crecer y desarrollarse.

Las preocupaciones, las motivaciones o los problemas de cada miembro del equipo afectan a todos y, por eso, es clave que un líder esté al tanto de ellas.

La primera pregunta es simple: ¿qué reto tienes por delante?
A través de la respuesta nos podemos dar cuenta de cómo se siente nuestro colaborador, cómo está manejando lo que considera un reto, si lo mira como un problema o como una oportunidad, si la persona está estresada, con problemas, o si ve oportunidades y formas de hacer mejor las cosas. Y tendremos claridad en por dónde vienen sus preocupaciones o motivaciones.

Luego de escuchar atentamente su respuesta, la segunda pregunta a hacer es: ¿qué problema o dificultad tienes para cumplir este reto?
A veces esas dificultades pueden ser relativamente sencillas de solucionar, pero las personas se mortifican por ellas, quizá simplemente porque nadie las ha escuchado o mostrado interés en ayudar antes. Si son temas mayores, mientas antes sepamos de ellos y pongamos manos a la obra, mejor.

La tercera pregunta es: ¿en qué te puedo ayudar?
Esta última pregunta es muy importante y genera sensación de seguridad y confianza: hay un líder dispuesto a hacerse cargo y solucionar. Son muy pocos los jefes que lo hacen, que se interesan por apoyarnos o por los problemas y retos que tenemos. Y lo más importante es que escuchando lo que nuestra gente necesita, de boca de ellos, podemos empezar a ayudarlos de verdad. 

Creo que es vital reunirse con las personas con las que trabajamos y hacerles estas preguntas con relativa frecuencia. Esto nos ayuda a ser mucho mejores jefes y más líderes. Es la oportunidad para fortalecer el vínculo con los colaboradores y ayudarlos de una manera genuina a su desarrollo, sabiendo lo que pasa por su cabeza, su corazón y, a veces, su hígado.



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Mi opinión: Preguntas relevantes y trascendentales a su vez. Sin desmerecer el contexto del artículo a veces el liderazgo también tiene forma de mostrarse con el ejemplo, dice un refrán: "El líder es el mensaje" y si a eso añades la interacción con las tres preguntas ayudas a crecer y a generar seguridad.
Excelente aporte de Inés, como siempre.

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Alan García

Por: MARIO VARGAS LLOSA
21 ABR 2019 - 00:00 CEST, El País

Era más inteligente que el promedio de quienes se dedican a hacer política en Perú, con bastantes lecturas, y un orador fuera de lo común. Ha tenido un gran protagonismo público en los últimos treinta años.

Lo conocí durante la campaña electoral de 1985, por Manuel Checa Solari, un amigo común que se había empeñado en presentarnos y que nos dejó solos toda la noche. Era inteligente y simpático, pero algo en él me alarmó y al día siguiente fui a la televisión a decir que no votaría por Alan García sino por Luis Bedoya Reyes. No era rencoroso pues, elegido presidente, me ofreció la embajada en España, que no acepté.

Su primer Gobierno (1985-1990) fue un desastre económico y la inflación llegó a 7.000%. Intentó nacionalizar los bancos, las compañías de seguros y todas las instituciones financieras, una medida que no sólo habría acabado de arruinar al Perú sino eternizado en el poder a su partido, el APRA, pero lo impedimos en una gran movilización popular hostil a la medida, que lo obligó a dar marcha atrás. Su apoyo fue decisivo para que ganara la próxima elección presidencial, en 1990, Alberto Fujimori, quien, dos años después, dio un golpe de Estado. Alan García tuvo que exiliarse. Su siguiente Gobierno (2006-2011) fue mucho mejor que el primero, aunque, por desgracia, estropeado por la corrupción, sobre todo asociada a la empresa brasileña de Odebrecht que ganó licitaciones de obras públicas muy importantes corrompiendo a altos funcionarios gubernamentales. La fiscalía lo estaba investigando a él mismo sobre este asunto y había decretado su detención preliminar de diez días, cuando decidió suicidarse. Algún tiempo antes había intentado pedir asilo en Uruguay, alegando que era víctima de una persecución injusta, pero el Gobierno uruguayo desestimó su pedido por considerar —con toda justicia— que en el Perú actual el poder judicial es independiente del Gobierno y nadie es acosado por sus ideas y convicciones políticas.

Durante su segundo Gobierno lo vi varias veces. La primera, cuando el fujimorismo quiso impedir que se abriera el Lugar de la Memoria, en el que se daría cuenta de sus muchos crímenes políticos con el pretexto de la lucha antiterrorista, y, a su pedido, acepté presidir la comisión que puso en marcha ese proyecto que es ahora —felizmente— una realidad. Cuando el Nobel de Literatura, me llamó para felicitarme y me dio una cena en Palacio de Gobierno, en la que quiso animarme para que fuera candidato a la presidencia. “Creí que nos habíamos amistado”, le bromeé. Me parece que lo vi una última vez en una obra en la que yo actuaba, Las mil noches y una noche.

Pero he seguido de muy cerca toda su trayectoria política y el protagonismo que ha tenido en los últimos treinta años de la vida pública del Perú. Era más inteligente que el promedio de quienes en mi país se dedican a hacer política, con bastantes lecturas, y un orador fuera de lo común. Alguna vez le oí decir que era lamentable que la Academia de la Lengua sólo incorporara escritores, cerrando la puerta a los “oradores”, que, a su juicio, no eran menos originales y creadores que aquellos (me imagino que lo decía en serio).

Cuando asumió la jefatura del partido que fundó Haya de la Torre, el APRA estaba dividida y, probablemente, en un proceso largo de extinción. Él la resucitó, la volvió muy popular y la llevó al poder, algo que nunca consiguió Haya, su maestro y modelo. Y uno de sus mejores méritos fue el haber aprendido la lección de su desastroso primer Gobierno, en el que sus planes intervencionistas y nacionalizadores destruyeron la economía y empobrecieron al país mucho más de lo que estaba.

Advirtió que el estatismo y el colectivismo eran absolutamente incompatibles con el desarrollo económico de un país y, en su segundo mandato, alentó las inversiones extranjeras, la empresa privada, la economía de mercado. Si, al mismo tiempo, hubiera combatido con la misma energía la corrupción, habría hecho una magnífica gestión. Pero en este campo, en vez de progresar, retrocedimos, aunque sin duda no al extremo vertiginoso de los robos y pillerías de Fujimori y Montesinos que, me parece, sentaron un tope inalcanzable para los gobiernos corruptos de América Latina.

¿Fue un político honesto, comparable a un José Luis Bustamante y Rivero o a Fernando Belaúnde Terry, dos presidentes que salieron de Palacio de Gobierno más pobres de lo que entraron? Yo creo sinceramente que no. Lo digo con tristeza porque, pese a que fuimos adversarios, no hay duda que había en él rasgos excepcionales como su carisma y energía a prueba de fuego. Pero mucho me temo que participaba de esa falta de escrúpulos, de esa tolerancia con los abusos y excesos tan extendidos entre los dirigentes políticos de América Latina que llegan al poder y se sienten autorizados a disponer de los bienes públicos como si fueran suyos, o, lo que es mucho peor, a hacer negocios privados aunque con ello violenten las leyes y traicionen la confianza depositada en ellos por los electores.

¿No es verdaderamente escandaloso, una vergüenza sin excusas, que los últimos cinco presidentes del Perú estén investigados por supuestos robos, coimas y negociados, cometidos durante el ejercicio de su mandato? Esta tradición viene de lejos y es uno de los mayores obstáculos para que la democracia funcione en América Latina y los latinoamericanos crean que las instituciones están allí para servirlos y no para que los altos funcionarios se llenen los bolsillos saqueándolas.

El pistoletazo con el que Alan García se voló los sesos pudiera querer decir que se sentía injustamente asediado por la justicia, pero, también, que quería que aquel estruendo y la sangre derramada corrigieran un pasado que lo atormentaba y que volvía para tomarle cuentas. Los indicios, por lo demás, son sumamente inquietantes: las cuentas abiertas en Andorra por sus colaboradores más cercanos, los millones de dólares entregados por Odebrecht al que fue secretario general de la Presidencia, ahora detenido, y a otro allegado muy próximo, sus propios niveles de vida tan por encima de quien declaró, al prestar juramento sobre sus bienes al acceder a la primera presidencia: “Mi patrimonio es este reloj”.

En el Perú, desde hace algún tiempo, hay un grupo de jueces y fiscales que ha sorprendido a todo el mundo por el coraje con el que han venido actuando para combatir la corrupción, sin dejarse amedrentar por la hostilidad desatada contra ellos desde la misma esfera del poder al que se enfrentan, investigando, sacando a la luz a los culpables, denunciando los malos manejos de los poderosos. Y, afortunadamente, pese al silencio cobarde de tantos medios de información, hay también un puñado de periodistas que sostienen la labor de aquellos funcionarios heroicos. Este es un proceso que no puede ni debe detenerse porque de él depende que el país salga por fin del subdesarrollo y se fortalezcan las bases de la cultura democrática, para la cual la existencia de un poder judicial independiente y honesto es esencial. Sería trágico que en la comprensible emoción que ha causado el suicidio de Alan García, la labor de aquellos jueces y fiscales se viera interrumpida o saboteada, y los contados periodistas que los apoyan fueran silenciados.

Carta a la hermana que viaja

 Karin, buenos días: Previamente quisiera contarte algo a modo de confesión. Un día que llegué a casa, desde Tacna, le traje a Arturo una mo...